The cartridge

Había una vez una época en que el género de las aventuras gráficas vivía unos años dorados: LucasArts y Sierra lanzaban juegos como Maniac Mansion, Monkey Island, Grimm Fandango, King Quest o Leisure Suit Larry. Con el tiempo, el interés en el género se fue dispersando hasta caer prácticamente en el olvido para las grandes distribuidoras.

El escenario del crimen de la muerte de LucasArts.
El escenario del crimen de la muerte de LucasArts.

Por suerte para aquellos jugadores a los que aquellos clásicos calaron hondo, estos últimos años estamos viviendo un resurgir del género gracias a empresas como Telltale Games, que han retomado grandes sagas como Monkey Island o Sam & Max. No obstante, hoy analizaremos una pequeña joya creada por un pequeño estudio de desarrollo indie, Size Five Games.

Ben There, Dan That! Relata las aventuras de un par de amigos que se ven envueltos en la peligrosa aventura de reparar la antena de su televisión antes de que empiece la emisión de “Magnum, P.I”. La cosa se complica ligeramente, así que los protagonistas terminan en una nave extraterrestre llena de puertas que llevan a dimensiones alternativas de la realidad. Un apocalipsis zombie, una Inglaterra gobernada por Estados Unidos, o un estudio de desarrollo de videojuegos donde los programadores son dinosaurios serán algunas de las dimensiones que podrás visitar. La misión de Ben y Dan, consistirá en recuperar un ítem que les permite abrir la puerta que les llevará de vuelta a su apartamento.

Ese momento incómodo cuando viajas a una dimensión zombi y encuentras tu nombre un una tumba.
Ese momento incómodo cuando viajas a una dimensión zombi y encuentras tu nombre un una tumba.

Controlaremos a Ben y a su colega Dan mediante cuatro acciones básicas: andar, examinar, usar y hablar, todas ellas fácilmente accesibles mediante el botón derecho del ratón. Contaremos también con el clásico inventario de este tipo de juegos, donde podremos seleccionar el objeto que queramos usar o examinar. Para complicar las cosas, podremos combinar los objetos entre sí.

A medida que vayamos avanzando por la historia, iremos descubriendo el sentido del humor absurdo, ácido y a veces negro que desborda en Ben There, Dan That!, que nos ha hecho soltar unas cuantas carcajadas. Además, se nota el esfuerzo que han puesto en el guión cuando comprobamos que todas y cada una de las absurdas combinaciones entre objetos que se te puedan ocurrir, tienen un comentario específico (a menudo reprochándote tus curiosas intenciones).

Por curioso que pueda parecer, esta escena no desentona con el resto del juego.
Por curioso que pueda parecer, esta escena no desentona con el resto del juego.

La aventura presenta un grado de dificultad bastante ajustado, y los puzzles por norma general son bastante justos y coherentes. El juego sigue un esquema clásico: empezamos en un tutorial que solo requerirá un par de acciones para completar. Seguidamente, estaremos en un inicio de la aventura que constará de 4 pantallas con puzzles razonablemente sencillos. Finalmente, la aventura se abre completamente, pudiendo navegar entre 6 dimensiones distintas, donde pasaremos la mayor parte del tiempo viajando de unas a otras resolviendo sus distintos acertijos.

Los gráficos son sencillos, desenfadados y funcionales, y las animaciones de los personajes bastante sencillas. La música y efectos sonoros tampoco son espectaculares, cumplen con su función. Donde realmente brilla Ben There, Dan That! es en la historia, los diálogos y su especial sentido del humor.

En conclusión, podemos decir que Ben There, Dan That! nos ha sorprendido gratamente: una aventura gráfica con sabor a clásico, divertida y desenfadada que nos ofrece unas 5 o 6 horas de buen entretenimiento.

Por supuesto, si nos quedamos con ganas de más, existe una magnífica segunda parte: Time Gentleman, Please! ¡Que no pare el absurdo!



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