The cartridge

Recuerdo perfectamente jugar de pequeño a un juego especial, distinto a los demás: sus detallados gráficos isométricos, su historia y su inusitado nivel de libertad de movimientos creaban una ambientación de la que era difícil escapar. Este juego se llamaba “La Abadía del Crimen”, y posteriormente se convirtió en objeto de culto.

La Abadía del Crimen salió al mercado en 1987 (o 1988, no está del todo claro) y estaba basado en el libro “El Nombre de la Rosa”, de Umberto Eco. El escritor nunca llegó a ceder los derechos de su obra, así que Paco Menendez y Juan Delcán, sus desarrolladores, no pudieron usar el título del libro para el videojuego.

"Bienvenido a esta abadía, hermano. Os ruego que me sigáis, ha sucedido algo terrible."

En La Abadía del Crimen tomamos el control de Fray Guillermo y su novicio acompañante Adso, encargados de resolver una serie de crímenes que azotan La Abadía. Dispondremos de una semana para explorar libremente todas las estancias del edificio, recolectando pistas y resolviendo misterios, a la vez que tendremos que obedecer las estrictas normas y horarios de la vida eclesiástica.

Cuando el juego llegó a mis manos, entonces disfrutaba de un PC XT 8086 que funcionaba a unos 4 megahertzios y contaba con 640 Kbytes de memoria RAM. No tenía disco duro, funcionaba con dos unidades de disquetes de 5 y ¼. La tarjeta gráfica era una Hércules, incapaz de mostrar colores. Y por supuesto, la pantalla era de fósforo verde. A pesar de esta configuración, todas y cada una de las estancias de la Abadía quedaron grabadas a fuego en mis retinas. Nunca pude llegar a terminarlo: el juego es famoso, entre otras muchas cosas, por su dificultad. 

Jugar en una pantalla de fósforo verde era aproximadamente así.
Jugar en una pantalla de fósforo verde era aproximadamente así.

El tiempo pasó, y La Abadía quedó relegada en un hueco de la estantería. Pero a mediados de los noventa llegó una cosa llamada internet, donde descubrí que La Abadía del Crimen se había convertido en un juego de culto, y que había muchísima historia que rodeaba a esta pieza maestra del software español. 

Obsequium”, publicado por la editorial Ocho quilates cuenta esta historia desde muchos puntos de vista, y además se encarga de resolver muchas preguntas, tales como ¿Es realmente La Abadía del Crimen un título tan bueno? ¿Hasta qué punto influye la nostalgia para juzgarlo? ¿Cómo consiguieron comprimir un mapeado tan grande en un juego de 128KBytes?

He disfrutado de este libro como programador, como aficionado a la historia de los videojuegos y como jugador. El lado del programador ha quedado saciado gracias al capítulo escrito por Manuel Pazos, que hizo un remake del juego para MSX2 y posteriormente una versión JAVA para navegadores. En él destripa la parte técnica del juego destacando las rutinas de dibujo, el scripting y las rutinas de pathfinding.

Portada de OBSEQUIUM,
Portada de OBSEQUIUM, "un relato cultural, tecnológico y emocional de la abadía del crimen"

El aficionado a la historia de los videojuegos queda saciado con los capítulos dedicados al proceso de creación del juego, el contexto del momento durante la salida a la venta, y finalmente a la reacción del mercado ante el lanzamiento. De todo esto se encargan José Luis Sanz, Juan Manuel Moreno, José Manuel Fernández y Antonio Giner.

Finalmente, Enrique Colinet nos analiza el juego desde el punto de vista de un Game Designer, sacando a relucir las virtudes y los defectos, realizando al fin y al cabo, una review en toda regla que nos explicará por qué La Abadía del Crimen no tuvo el éxito que probablemente merecía.

El único aspecto del libro que podría reprochar es que la balanza se inclina mucho más hacia el lado emocional e histórico que al técnico, aunque es comprensible: profundizar aún más en los detalles técnicos de un juego programado en lenguaje ensamblador por una mente privilegiada como la de Paco Menéndez podría asustar a más de uno.

“La Abadía del Crimen” fue un título rompedor en su época por muchos motivos. Se han escrito ríos de tinta sobre él; no profundizaremos más aquí, así que además de recomendaros encarecidamente la lectura del libro, os recomendamos también que juguéis a La Abadía del Crimen.

Comparación entre el aspecto de la versión para Amstrad CPC (arriba) y el remake de Antonio Giner (abajo).
Comparación entre el aspecto de la versión para Amstrad CPC (arriba) y el remake de Antonio Giner (abajo).

Por suerte, el juego cuenta con un maravilloso remake para PC muy cuidado, desarrollado por Antonio Ginerautor de uno de los capítulos del libro. Lo podéis descargar en www.abadiadelcrimen.com. Os recomendamos además que visitéis la sección Biblioteca de esa web: allí encontraréis las guías publicadas en las revistas Microhobby y Micromanía. La Abadía del Crimen es tan legendaria como difícil, y pudo con la paciencia de muchos jugadores de entonces, de los que eran capaces de jugar a Abu Simbel: Profanation sin despeinarse. 

¡Nos vemos en el scriptorium!



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