The cartridge

Finalmente se ha cumplido lo que avanzaba el Financial Times la semana pasada: la todopoderosa Microsoft ha adquirido Mojang, la empresa creadora del exitoso Minecraft por la astronómica cifra de 2.500 millones de euros.

Y precisamente es esta cifra tan a priori exagerada lo que ha destapado muchísimos interrogantes. ¿Por qué Microsoft se ha gastado esta ingente cantidad de dinero en comprar Minecraft, el único producto exitoso de Mojang? ¿Durará el éxito de Minecraft lo suficiente como para poder recuperar la inversión? Y lo más importante, ¿qué planes tiene Microsoft para con Minecraft?

¿Será el Merchandising?

Se podrá criticar el diseño visual de Minecraft, pero no se puede negar que es un estilo retro extremadamente efectivo y atractivo. Es tal la popularidad del juego que ya no es raro encontrar merchandising de cualquier elemento del juego en jugueterías: creepers de peluche, picos, espadas y palas de porexpan e incluso kits de LEGO. Quizá los de Redmond quieran exprimir la imaginación de sus creativos y crear aún más locuras de juguete.

¿No es adorable?
¿No es adorable?

¿Será para hacer una película?

Revelaba también el Financial Times que Microsoft tiene previsto hacer una película basada en Minecraft, al estilo LEGO: The Movie. Nos parece muy bien, pero eso es un gasto extra: el simple hecho de que ahora la marca “Minecraft” les pertenezca no hará que una película se pague sola. Muchas películas exitosas tendrían que hacer para que fuera una gran línea de negocio.

¿Será por una alianza con LEGO?

Hablando de LEGO, se rumorea también un acuerdo entre LEGO y Microsoft para explotar el universo Minecraft llevándolo al mundo real. Pero es algo que ya se ha hecho: LEGO ya vende kits basados en Minecraft. No son ninguna maravilla: para empezar los bloques de LEGO no son compatibles en absoluto con los de Minecraft. Estos últimos son cubos perfectos, forma que no se puede conseguir fácilmente con una ficha de LEGO. Los kits de LEGO harán las maravillas entre nerds como nosotros, pero para los no aficionados no serán más que un puñado de piezas dispuestas de forma extraña. Nos extrañaría que los tiros fueran en esta dirección.

Uno de los kits de LEGO basados en Minecraft. Sólo para fans.
Uno de los kits de LEGO basados en Minecraft. Sólo para fans.

¿Serán por los beneficios anuales de Mojang?

Mojang facturó el año pasado 290 millones de dólares, de los cuales 113 fueron beneficios. La facturación de 2012 fue de 80 millones. Aunque es un crecimiento espectacular, muchos años tienen que pasar para que la inversión sea rentable, asumiendo por supuesto que se sigan vendiendo Minecrafts al mismo ritmo.

¿Entonces, cuál es el motivo?

Asumiendo que realmente hay una estrategia razonable, esta es nuestra apuesta:

Minecraft no es un videojuego, es un juguete. Igual que unos patines en línea, una pelota o una muñeca, nos ofrece literalmente opciones ilimitadas. Tenemos una serie de reglas, sí, pero no son reglas cerradas como las que nos encontramos en cualquier otro videojuego, donde nos obligan a cumplir con un objetivo. Las únicas reglas que nos encontramos en Minecraft son equivalentes a la ley de la gravedad de nuestro mundo real. 

Podremos entonces construir un mundo entero a nuestro antojo, solos o con nuestros amigos, sin nada ni nadie que nos diga qué tendremos que hacer. Podremos edificar castillos, bases submarinas, casas en el árbol o, por qué no, circuitos digitales hechos a base de puertas lógicas.

Teóricamente entonces, Minecraft es tan eterno como una pelota de fútbol. Pero aún tiene muchas, muchísimas limitaciones. No tiene un sistema de físicas. Los mundos que construyamos serán totalmente estáticos. Si construimos un avión, no volará. Si construimos un tren, no se moverá. Si diseñamos un cohete, nunca despegará. 

Además, técnicamente está plagado de imperfecciones. La arquitectura cliente-servidor es muy lenta e ineficiente.  Aun hoy no es raro ver ‘agujeros’ en el mundo a medida que vamos caminando. La distancia de visión máxima a la que podemos ver objetos aún es demasiado corta. Los mundos, aunque infinitos en el horizonte, sólo tienen 256 metros de altura como máximo. El comportamiento de elementos como por ejemplo el agua, es tremendamente irreal. 

Otro punto negativo es que aún no es nada fácil hacer modificaciones al juego por parte de la comunidad. Si fuera mucho más sencillo, Minecraft sería un punto de partida ideal para una cantidad ingente de nuevos juegos, basados en nuevas reglas añadidas encima de las ya existentes. Se podría, por ejemplo, recrear Skyrim usando Minecraft como base.

Si Microsoft consigue pulir todos estos aspectos negativos de Minecraft, puede, quizá, que estemos ante uno de los videojuegos activos más longevos de la historia. Imaginaos que una sola empresa tuviera la exclusiva de algo tan sencillo como una pelota de fútbol.

Y quién sabe, puede que en el futuro nos encontremos con el Minecraft de Star Wars, el Minecraft del Señor de los Anillos, el Minecraft de los Héroes de Marvel o de DC y, por qué no, el Minecraft de Harry Potter.  A LEGO, desde luego, le ha funcionado. Y LEGO está valorada en 13.000 millones de dólares.

 




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