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¿Qué hubiese sido del devenir de la segunda guerra mundial si el desembarco de Normandía nunca hubiese tenido lugar? ¿Y si, además, en las filas del ejército nazi hubiese existido un genio de la tecnología armamentística? Wolfenstein New Order parte de esa base: el general Wilhelm Strasse, "Calavera", ha dotado al ejército alemán de armas tremendamente superiores a las del ejército aliado.  Las tornas de la guerra se giran a favor de los Nazis, que acaban  conquistando el mundo entero en 1960.

El juego nos sumerge en este interesante contexto histórico alternativo, a través de una trama sencilla pero muy bien hilvanada, narrada con gran maestría mediante secuencias cinematográficas y diálogos "ingame".

El villano será el General Wilhelm Strasse,
El villano será el General Wilhelm Strasse, "Calavera". No nos encontraremos con Hitler en "The New Order".

Empatía por los personajes

Tomamos el control de William "BJ" Blkazkowicz, en una misión desesperada que tiene lugar en un sangriento 1946. La misión finaliza con una grave herida, de la que nos recuperaremos durante 15 años en un psiquiátrico. Semiinconscientes, veremos cómo los soldados alemanes secuestran a los enfermos, hasta que, en el momento más adecuado, recuperaremos la movilidad empezando la trama en sí.

Una trama tan bien narrada que consigue que enseguida desarrollemos una empatía hacia los personajes, tanto hacia Blkazkowicz como a los secundarios que nos acompañarán en la batalla. Y no sólo eso, Wolfenstein nos enseña, mediante una serie situaciones al más puro estilo Tarantino, a odiar, a aborrecer al enemigo. Veremos los horrores de los campos de concentración, ejecuciones a sangre fría y una desconsideración total hacia la vida de los "no arios".

Nuestra llegada al campo de concentración, infiltrado como prisionero será acongojadora.
Nuestra llegada al campo de concentración, infiltrado como prisionero será acongojadora.

Por ejemplo, en un viaje en tren a Berlin camuflado como ciudadano alemán, BJ se toma un descanso en el vagón restaurante, preparándose un café. El destino causa que en una de las mesas se encuentre Frau Engel, la líder de las Bund Deutscher Mädel (Liga de las chicas alemanas, la sección femenina del partido Nazi). Frau Engel no tarda en llamarnos la atención, invitándonos a sentarnos en su mesa. En una escena memorable, Engel empezará un macabro test psicológico para determinar si somos dignos de pertenecer a la raza aria.

Tarantino estaría orgulloso.

Ambientación

El futuro distópico que Machinegames nos muestra es sorprendentemente realista: si bien estamos ante un FPS con elementos de ciencia ficción dignos de películas de series B, la ambientación está especialmente conseguida. 

En el 1960 de Wolfenstein: New Order el mundo entero está gobernado por el imperio nazi, y poco a poco la población ha ido bajando la cabeza, resignandose a la derrota y a la conquista. Podremos percibir el ambiente de opresión escuchando a lo que dicen los ciudadanos, leyendo los periódicos, e incluso admirando la arquitectura de un Londres ocupado y reconstruido al estilo de la Roma imperial, estilo al que Adolf Hitler era admirador. 

Una de las fases empezará por un pequeño tour por el Londres ocupado.
Una de las fases empezará por un pequeño tour por el Londres ocupado.

La tecnología detrás de Wolfenstein: New Order

El motor que se encarga de mover el juego es el id Tech 5, desarrollado inicialmente para Rage, de id Software. Esto tiene una serie de ventajas y desventajas: por un lado tenemos la excelente calidad que este motor aporta. Su principal ventaja es que desaparece el contexto de 'repetición de textura': todo el escenario forma una única y gran 'megatextura', de modo que los diseñadores de niveles sólo tienen que preocuparse de 'pintar' las superficies. El resultado es un gran nivel de detalle en los escenarios.

id Tech 5 nos deleitará con escenas impactantes.
id Tech 5 nos deleitará con escenas impactantes.

La contrapartida es que esta la gran calidad que ofrece id Tech 5 tiene un coste: esta megatextura no cabe en memoria, por lo que hay que cargarla por trozos, en tiempo real, mediante streaming. Esto es muy visible si hacemos un giro brusco: el juego no tiene cargado en memoria lo que tenemos 'detrás', y lo único que puede mostrarnos es una versión en baja resolución del mundo. Inmediatamente las texturas correctas se cargan en memoria y reemplazan a las temporales, pero esto produce un efecto muy artificial que ya sufrimos en "Rage", título que estrenó este motor gráfico. Esta limitación del motor es mucho menos apreciable en las versiones de PS3 y XBOX 360, ya que la velocidad de giro máxima está limitada por el mando de control.

La jugabilidad

Los gráficos son excepcionales, la ambientación y trama también, ¿la jugabilidad está a la altura? La respuesta es un rotundo sí.  Los creadores del juego, Machinegames, han sabido perfectamente lo que tenían entre manos: un shooter revival de un juego de id Software. Desde siempre, "id Software" ha sido sinónimo de "acción sin complejos". Por suerte han respetado el espíritu del juego original: han creado un FPS moderno, pero quitando cualquier dosis de realismo que otros títulos similares añadieron erróneamente. Por ejemplo, no hay límite en el número de armas que podemos llevar encima, e incluso cuando cojamos una segunda unidad de cada arma podremos usarlas las dos a la vez, incluso con rifles de francotirador.

A alguien se le ocurrió que llevar dos escopetas a la vez tenía sentido. Acertó de pleno.
A alguien se le ocurrió que llevar dos escopetas a la vez tenía sentido. Acertó de pleno.

Pero si correr por los niveles disparando a diestro y siniestro con una escopeta a cada mano no es lo tuyo, tampoco hay problema: en Wolfenstein: New Order también hay lugar para el sigilo. La mayoría de niveles permiten terminar con los nazis por la espalda, a cuchillo, sin ruido que haga sonar las alarmas.

Machinegames ha querido dar un toque RPG a Wolfenstein, pero de una manera bastante sutil y efectiva: tendremos una serie de logros que, en función de nuestro estilo de juego, desbloquearán varias ventajas. Por ejemplo, si nuestro estilo incluye el uso intensivo de granadas, los logros asociados mejorarán la cantidad de granadas que seamos capaces de cargar, y ganaremos la habilidad de devolver las granadas a los enemigos.

El diseño de niveles

No nos decepcionará en absoluto la variedad  de los niveles que nos encontraremos. Fortalezas, castillos, trincheras, campos de concentración, museos, trenes, y más escenarios sorprendentes que no queremos revelar. En ningún momento tendremos sensación de monotonía.

Nos encontraremos con jefes de final de fase bastante interesantes.
Nos encontraremos con jefes de final de fase bastante interesantes.

La parte negativa es que no son excesivamente grandes, y además por norma general suelen ser bastante lineales. Aunque este aspecto es un mal endémico en los FPS de las últimas generaciones, no hubiese estado de más respetar este aspecto el espíritu original de Wolfenstein 3D y Spear of Destiny.

La parte negativa: rejugabilidad y multijugador

Al final las aproximadamente 12 - 14 horas de juego que ofrece la campaña, tendremos la oportunidad de volverla a jugar, ya que al final del primer capítulo se nos obliga a escoger una de dos elecciones posibles. Desgraciadamente, el hecho de escoger una u otra afectará relativamente poco a la historia en sí, y menos aún a la jugabilidad de los mismos niveles que visitaremos.

Tendremos la opción de terminar de encontrar todos los tesoros, grabaciones y fragmentos de código enigma que nos hayan quedado pendientes, desbloqueando estos últimos más modos de juego que alteran aspectos como la vida máxima, la dificultad o la cantidad de munición que podremos llevar.

Un aspecto extraño de Wolfenstein: New Order es que no existe ningún tipo de modo multijugador. Entendemos que es difícil hacer un modo online donde basado en aliados contra nazis que no se parezca a cualquier Call of Duty, Medal of Honor o similares, pero creemos que se ha perdido una oportunidad de oro para un buen modo cooperativo.

En conclusión

La sensaciónes que Wolfenstein: New order nos han regalado han sido muy similares a cuando jugamos a Half Life 2. La jugabilidad es buena, la historia es genial y, sobretodo, la soberbia ambientación que consigue trasladarte a un mundo post-apocalíptico, dominado por un régimen dictatorial tecnológicamente inalcanzable que reina gracias al poder que le otorgan grandes máquinas de guerra.

Estamos ante un gran FPS que, en nuestra opinión, se acerca a uno de los mejores de la historia, Half Life 2. Igual que algunas escenas de las aventuras de Gordon Freeman nos quedarán grabadas para siempre en nuestra cabeza, es muy probable  que este último título de la saga Wolfenstein contenga otros tantos momentos que no olvidaremos.

El momento del despertar de Blkazkowicz tampoco se nos olvidará.
El momento del despertar de Blkazkowicz tampoco se nos olvidará.

Pero eso lo sabremos con el tiempo: periódicamente, apetece revivir el escape del planeta Na Pali del primer Unreal, o huir de los Combine otra vez en Half Life 2. Es muy probable que, de aqui a no mucho tiempo, nos entren ganas de despertar de nuevo a BJ Blkazkowicz para patear unos cuantos culos nazis.

Wolfenstein: The New Order está disponible para PC, PlayStation 3, PlayStation 4, Xbox 360 y Xbox one.

 




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